Sí, es posible.
Sanar no significa borrar el pasado, sino comprenderlo, integrar lo que ha ocurrido y desarrollar nuevas formas de relacionarte contigo misma y con los demás.
A través del proceso terapéutico muchas personas logran:
• fortalecer su autoestima
• dejar de vivir desde la culpa
• aprender a poner límites
• identificar relaciones sanas
• romper patrones que se repiten en la vida adulta
Es un proceso que requiere tiempo y acompañamiento, pero puede traer cambios muy profundos y liberadores.